El hechizo
Nos mezclamos entre las razas de Geax, no destacábamos en nada hasta llegar a la adolecencia, entonces se despertaba el espíritu de nuestro interior y trajimos a los seres de nuestros planos. La invocación la llevamos cada uno en el territorio donde habíamos surgido, que abarcaba el reino humano que lo contenía. El mío (a partir de ahora hablaré de mi propia historia) era Elglen, lo que ahora mismo es España y Francia; mis demonios arrasaron las poblaciones, los humanos se defendieron, sí, pero no eran rivales para mi poder. Los ejércitos caían bajos las fuerzas de la Naturaleza que me permitían los dioses mover... pero, los dioses habían cometido un error, al ponernos en recipientes humanos nos hicieron en parte humanos.
Como no podían con nosotros intentaron aplarcarnos, deternernos... y empezaron a dejarnos ofrendas: comidas, rebaños, vírgenes... y los hechiceros las aceptamos. Eran recursos fáciles y sobre todo una sensación maravillosa, la del poder absoluto. Controlábamos sus vidas y su destino, decidiamos quien nos apetecía que viviera y quien que muriera.
Nos instalamos y contruimos nuestras viviendas. La mía era una montaña-palacio en lo que hoy en día son los Pirineos. Era grandioso, enorme, impetuoso, ostentoso,etc... Pueblos enteros formaban caravanas para visitarla en forma de peregrinaje y algunos comenzaron a asentarse en los alrededores comenzando a formar ciudades. El hecho es que Geax se volvió a encontrar en problemas y los dioses se comunicaron con sus siervos en el planeta-dios.
"Dado que sois incapaces de destruir a la humanidad, la obligareis a vivir en un perpetuo subdesarrollo tecnológico para que no afecte a Geax, para ellos os enseñaremos un hechizo capaz de hacer que la evolución de la vida de los humanos retroceda hasta su aparición en la Tierra"
Durante trece años, los trece hechiceros nos encerramos en perpetua comunicación con los dioses, aprendiendo la regresión temporal, para ello necesitábamos que los dioses nos enviaran la sufieciente energía, pues ni los trece unidos eramos capaces de hacerlo sin ayuda.
Y así llegó el día en el que nos reunimos en uno de los polos terrestres, y comenzamos la invocación, era una invocación de llamada que atrería el poder de los dioses. Así fue, un gran meteorito descendió de las alturas, en forma de bola ardiente y se frenó junto a nosotros. Los trece empezamos a entonar nuestra parte del hechizo
- Arelian deth epreck...
- Trisliam dumen oc
- Erhae leto tilish
- Arkanem metleth okja del
- Penlo milua esth
- Jacobs del miegth
- Recl pres atrimen
- Isviliah feh metre
- Decomen atresh bi
- Esyu tilm tomark
- Meak den mistr
- Palc min treshuá
- Mistery auie men
Y después todos a la vez.
- Tot demin trable afelth.
el hechizo estaba conjurado
Como no podían con nosotros intentaron aplarcarnos, deternernos... y empezaron a dejarnos ofrendas: comidas, rebaños, vírgenes... y los hechiceros las aceptamos. Eran recursos fáciles y sobre todo una sensación maravillosa, la del poder absoluto. Controlábamos sus vidas y su destino, decidiamos quien nos apetecía que viviera y quien que muriera.
Nos instalamos y contruimos nuestras viviendas. La mía era una montaña-palacio en lo que hoy en día son los Pirineos. Era grandioso, enorme, impetuoso, ostentoso,etc... Pueblos enteros formaban caravanas para visitarla en forma de peregrinaje y algunos comenzaron a asentarse en los alrededores comenzando a formar ciudades. El hecho es que Geax se volvió a encontrar en problemas y los dioses se comunicaron con sus siervos en el planeta-dios.
"Dado que sois incapaces de destruir a la humanidad, la obligareis a vivir en un perpetuo subdesarrollo tecnológico para que no afecte a Geax, para ellos os enseñaremos un hechizo capaz de hacer que la evolución de la vida de los humanos retroceda hasta su aparición en la Tierra"
Durante trece años, los trece hechiceros nos encerramos en perpetua comunicación con los dioses, aprendiendo la regresión temporal, para ello necesitábamos que los dioses nos enviaran la sufieciente energía, pues ni los trece unidos eramos capaces de hacerlo sin ayuda.
Y así llegó el día en el que nos reunimos en uno de los polos terrestres, y comenzamos la invocación, era una invocación de llamada que atrería el poder de los dioses. Así fue, un gran meteorito descendió de las alturas, en forma de bola ardiente y se frenó junto a nosotros. Los trece empezamos a entonar nuestra parte del hechizo
- Arelian deth epreck...
- Trisliam dumen oc
- Erhae leto tilish
- Arkanem metleth okja del
- Penlo milua esth
- Jacobs del miegth
- Recl pres atrimen
- Isviliah feh metre
- Decomen atresh bi
- Esyu tilm tomark
- Meak den mistr
- Palc min treshuá
- Mistery auie men
Y después todos a la vez.
- Tot demin trable afelth.
el hechizo estaba conjurado

